Café Moka
Belafonte S. entrevistó a don Ovidio, propietario del bellísimo Café Moka (Santa María la Ribera 6, Santa María la Ribera), que existe desde 1930, y consiguió esta breve y entrañable semblanza.
Mi nombre es Ovidio Rodríguez Guzmán, hago escudos heráldicos, estudio Cabalá y atiendo el Café Moka. Estudié dibujo publicitario hace muchos años en San Carlos, trabajé con una tía en materiales de construcción y fui encargado en Zapatería La Ribera. Cuando falleció mi padre me vine al café y aquí sigo desde 1982. Conozco el negocio desde niño; me iba a estudiar al Colegio Franco Español, comía, hacía la tarea y bajaba a la cafetería. Conozco todo el procedimiento: desmontar el molino, engrasarlo, cambiar los discos, tostar el café; es un arte. El Café Moka se fundó en el número 10 de la calle Santa María la Ribera en 1930, estuvo ahí siete años, después nos pasamos al número seis, que es donde estamos ahora. Antiguamente se llamaba La Flor de Moka, pero le cambié el nombre a Café Moka en 1986. Aquí había una casa porfiriana muy antigua que mi padre rentaba, después la compró y en 1957 construyó este edificio. El café que ofrecemos viene de Coatepec, Veracruz. El tostador, fabricado especialmente para Café Moka, lo tenemos desde 1929, es todo de cobre y le da un sabor peculiar al tostado. El molino que está allá es de marca Howard, alemán, de doble cadena, y el de arriba es más moderno, monofásico, para cuando se va la luz. Los Starbucks no son competencia para mí, eso es café comercial, tendrán muchas franquicias, pero se me hace carísimo. El café es un negocio noble y deja ganancias. No me gusta complicarme la vida, prefiero lo antigüito.
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muy buen café