Ángeles González Gamio

La primera vez que supe de esta cronista del Centro Histórico fue gracias a una entrevista en la revista Centro: guía para caminantes. Ahí aparecía su dirección electrónica. Le escribí para invitarla a comer. Yo tenía 25 años, ella entonces era la secretaria general del Consejo de la Crónica de la Ciudad de México, organismo que dejó de existir en 2007. La nieta del antropólogo Manuel Gamio aceptó, y nos conocimos en el restaurante francés Rojo Bistrot, en la Condesa. A partir de entonces hemos seguido en contacto, y una vez coincidimos en un programa sobre el Bicentenario en Once TV México. En la imagen aparece con la protagonista de su libro Charlas de de café con Josefa Ortiz de Domínguez (Grijalbo, 2009). Hace poco le pregunté a Ángeles González Gamio a qué se dedica un cronista. “A acercarse a lo que está pasando para relatarlo y dar antecedentes históricos que nos ayuden a entenderlo; yo me dedico a investigar, conocer y escribir.” También me contó que su abuelo la llevaba a pasear al Centro y le compartía historias sobre la ciudad que había abajo, su historia, sus personajes. “Esto despertó mi interés y curiosidad.” Ángeles González Gamio pertenece a la Asociación de Cronistas de la Ciudad de México y Zonas Conurbadas, cuyos miembros se reunen dos veces al mes para presentar algún trabajo o escuchar una conferencia. La autora de Corazón de piedra, crónicas gozosas del Centro Histórico (Porrúa, 2006) asegura que hacen falta cronistas en la Ciudad de México: “Hay alrededor de 40 cronistas para una ciudades de ciudades con 20 millones de habitantes”.