Guía para visitar las tres colonias más antiguas de la Ciudad de México

En la segunda mitad del siglo XIX la Ciudad de México empezó a extenderse más allá de lo que hoy conocemos como Centro Histórico. Se aprovecharon sobre todo terrenos del Norponiente, en donde el Lago de Texcoco no era tan profundo. A continuación propongo una guía para visitar las colonias San Rafael, Santa María la Ribera y Guerrero. La foto la tomó Braulio Tenorio en el callejón San Juan de Dios en la colonia Guerrero.

San Rafael

Durante el segundo tercio del siglo XIX la Ciudad de México todavía respetaba en gran medida los linderos establecidos por la traza de 1525. Los ricos, los religiosos, el pueblo, los gobernantes, todos vivían hombro con hombro, hasta que Francisco Somera, hombre cercano al emperador Maximiliano, se dedicó a comprar terrenos al Poniente para fundar la colonia de los Arquitectos en los últimos años de la década de los cincuenta. La idea era revolucionar la arquitectura, contar con calles anchas para los automóviles y crear una zona privilegiada para aristócratas con pensamiento progresista, además de propiciar el establecimiento de embajadas, cines y teatros. Esto explica la arquitectura afrancesada y ecléctica de algunas mansiones que sobreviven en esta colonia que luego tomaría el nombre de San Rafael. A continuación seis paradas interesantes.

El Patio 77 (Icazbalceta 77, 5592-8452, elpatio77.com). Bed & breakfast discreto y encantador, pero sobre todo ecólogico. Diego y Alan dieron en el clavo al instalarlo en una casa magnífica a una cuadra de Ribera de San Cosme. Sus huéspedes suelen ser europeos, pero también llegan locales que deciden pasar el fin de semana aquí para explorar los tres barrios tradicionales. Algunos metros más adelante, en el 81, hay una casa art deco recién restaurada en la que vivió el muralista Octavio Ríos.

Galería Hilario Galguera (Francisco Pimentel 3, 5546-6703, galeriahilariogalguera.com). Ubicada en una bella casa esta galería abre al público con previa cita desde 2006. Es conocida por su relación con Damien Hirst. También las piezas de Daniel Lezama destacan en su catálogo. A pocas cuadras está la Galería Yautepec (Melchor Ocampo 154, 5256-5533, yau.com.mx), una de las más sexy de la colonia, en donde exhiben artistas como Txema Novelo, Misael Torres y Marion Sosa.

Hotelito San Rafael (Altamirano 45, hotelitosanrafael@mac.com). Este bed & breakfast es sumamente acogedor. Aquí desayunas con su propietario, Miguel Legaria, quien conoce no sólo el mundo el arte contemporáneo, sino incluso a los artistas más importantes de la escena mundial (algunos de ellos se hospedan aquí cuando se celebra la feria de arte Zona Maco) Es un secreto bien escondido que vale la pena revelar.

La Tía (Manuel Ma. Contreras 20, 5546-0157, @latiarestaurant). Es una fonda bonita, bien cuidada y sobre todo estupendamente atendida. El menú de tres tiempos, que incluye un taquito de frijol de cortesía, no es nada costoso. Hay que preguntar por Mayela, y felicitarla. Este lugar está casi en la esquina con Icazbalceta, a un lado de los primeros Tamales Emporio, en donde también se come rico.

Museo Experimental El Eco (Sullivan 43, 5535-5186, eleco.unam.mx). Esta “escultura penetrable”, como la definió su creador Mathias Goeritz, fue inaugurada en 1953, pocos años antes de las Torres de Satélite, en donde también participó el artista europeo. Hoy pertenece a la Unam, y expone arte contemporáneo. Está a pocos pasos del Hotel Plaza, de Mario Pani. Enfrente está el Jardín del Arte, en el cual destaca el Monumento a la Madre, recién remodelado.

Privada Roja (Serapio Rendón 61). Aquí vivió un embajador de Italia. A principios del XX un antepasado de Alfonso Del Valle (actual propietario y habitante) compró el inmueble. Hoy comienza a tomar forma de corredor cultural gracias a un cafecito, una recuperación arquitectónica magnífica y eventos artísticos a lo largo del año. No muy lejos queda La Especial de París (Insurgentes 117, 5703-2316), la heladería más famosa de la ciudad. Hay que pedir el helado de vainilla y hablar con los hermanos Lozada sobre la historia de este local de los años veinte.

Santa María la Ribera

Varios jóvenes empiezan a abandonar las colonias Roma y Condesa para incentivar un proceso de gentrificación en la colonia Santa María la Ribera, de 1861. No es extraño que lo hagan. Se trata de un barrio encantador, arbolado y con un quiosco estilo morisco al centro de su Alameda recién remozada. Durante la última parte del XIX fue el barrio aristocrático de México por excelencia. Hoy esconde lugares valiosos como el Salón París (Jaime Torres Bodet 152, 5547-3710), en donde José Alfredo Jiménez comenzó su carrera, o los cinco que relato a continuación.

Kolobok (Salvador Díaz Mirón 87, 5541-7085, kolobok.com.mx). Este restaurante ruso es un lugarcito sencillo y económico atendido por sus propietarios rusos. Hay que hacer check-in en Foursquare para recibir descuentos, y aprovechar platillos como el kotleta o el pollo tabaká. Una delicia en el corazón del barrio.

Museo de Geología (Jaime Torres Bodet 176, 5547-3948, geologia.unam.mx/museos). Uno de los espacios más bellos de la Ciudad de México está justo enfrente de la Alameda de Santa María la Ribera. Visitarlo constituye una verdadera sorpresa. Fue inaugurado en 1906 como centro de investigaciones y museo. Actualmente muestra en sus ocho salas fósiles, piedras, piezas de Paleontología y hasta un par de cuadros de José María Velasco. Pero lo más llamativo es el esqueleto de un mamut en el salón principal.

Museo Universitario del Chopo (Dr. Enrique González Martínez 10, 5546-3471, chopo.unam.mx). El edificio es un emblema de la ciudad. Sus delgadas torres forman parte del skyline local. Sin embargo no muchos viajeros conocen esta construcción realizada para la Exposición de Arte e Industria Textil que tuvo lugar en Düsseldorf, en 1902. Terminado el evento el edificio se desmontó y se embarcó hacia México. Once años después funcionó como sede del Museo de Historia Natural. Desde los años setenta exhibe arte contemporáneo.

Salón Puebla (Fresno 246, 2630-1453). Esta cantina lleva en la esquina con la calle Eligio Ancona casi un siglo. Sirven orejas de elefante y otras delicias de la tradición cantinera local. Lo atienden a uno muy bien. No es costoso, a pesar de haberse convertido en un clásico de la ciudad. Es el tipo de lugar que jamás verás reseñado en una guía para turistas.

Showroom de Claudia Fernández (si alguien desea su contacto puede pedírmelo en jorgepedro@jorgepedro.com). Lo que hace esta mujer es casi casi un secreto. Sin enbargo los expertos en interiorismo la conocen bien. Claudia se encarga de conseguir muebles antiguos y restaurarlos. Además ha colaborado para mejorar la vida en el barrio. Para visitar su showroom hay que sacar una cita.

Guerrero

Se trata de una colonia con muchísima tradición, aportaciones a la cultura popular mexicana y contrastes interesantes. Su barrio más antiguo, de la época colonial, se llama Los Ángeles; hay quien dice que la ciudad californiana le debe su nombre a esta parte de la Guerrero. También en este barrio estuvieron el Panteón de Santa Paula, en donde el general Santa Anna enterró su pierna, la maravillosa construcción art nouveau Casa Requena (Santa Veracruz 43), el Salón México (Pensador Mexicano 16) y el local donde se inventaron las Orejas de Elefante (Héroes 197), un platillo clásico en las cantinas capitalinas. Además acá nació Cantinflas. Enseguida tres indispensables de la colonia Guerrero, fundada en 1879.

Hotel de Cortés (Av. Hidalgo 85, 5518-2181, boutiquehoteldecortes.com). En 2008 el hotel con más solera de la ciudad, del siglo XVII, recibió una manita de gato muy afortunada. Se encuentra a pocos pasos del templo de San Hipólito, primer patrono de la capital mexicana que recientemente ha cedido su importancia a San Juditas. Ahora es un hotel boutique con un bar formidable en la azotea desde donde puede admirarse la Alameda Central, cuyas obras de remodelación concluyen con el año.

Museo Franz Mayer (Av. Hidalgo 45, 5518-2266, franzmayer.org.mx). Recomiendo desayunar en el claustro y después pasar la mañana admirando la colección permanente, que incluye lo mejor de las artes decorativas en México. Las exposiciones temporales, como la de World Press Photo, y la biblioteca con libros antiguos  y algunos incunables, también merecen una visita.

Museo Panteón de San Fernando (Plaza San Fernando 17, 5518-4736). Aquí está enterrado Benito Juárez, amén de otros próceres tanto liberales como conservadores. Se trata del primer cementerio civil de México, tan romántico y elegante como al principio. Pocos locales se imaginan que se halla en plena colonia Guerrero.

Salón Los Ángeles (Lerdo 206, 5597-5181). Hay un viejo dicho que dice: “Quien no conoce Los Ángeles no conoce México”. Es verdad. Es necesario acercarse al salón de baile más famoso de la ciudad para admirar a los pachucos y rumberas con sus trajes de gala. No existe una experiencia más auténtica en la Ciudad de México que meterse en este lugar asombroso. Propongo ir un domingo por la tarde.